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Literatura
«La obra de Miguel Hernández refleja el paisaje de Orihuela»
( 19 Votos )
06.12.08 - PEDRO SOLER
Eva Ruiz
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La pintora Eva Ruiz presenta en Guardamar su exposición en homenaje al poeta

El paisaje en torno a Miguel Hernández, en el que predomina el ámbito rural, es el centro de una exposición que acaba de inaugurarse en la Casa de Cultura de Guardamar. Algo muy parecido ya había visto la luz, bajo la tutela de la Asociación Cultura Orihuela 2010, cuyos fines son potenciar e impulsar la figura de Miguel Hernández –de cara al centenario de su nacimiento, dentro de dos años–, «para conseguir que Orihuela sea un auténtico hervidero cultural ». Y junto a esas pretensiones, la Asociación «pretende impulsar a los artistas locales, tanto a los que empiezan como a los consagrados, implicar a los profesores comprometidos y a los voluntarios entusiastas, con el fin de sacar la cultura a la calle y del anonimato a todos esos que viven y se desviven por ello».  Entre esos artistas oriolanos comprometidos muy directamente se encuentra la pintora Eva Ruiz, que muestra, a través de sus cuadros, la obra y el entorno del poeta. Ella habla sobre su Homenaje a Miguel Hernández: el poeta y su paisaje.


—¿ Es devoción lo que siente por el poeta y lo que manifiesta en esta exposición?

—O algo parecido. Ya mostré esta exposición, o muy similar, en Orihuela, con paisajes referidos aMiguel Hernández, y creo que tuvo mucha aceptación, incluso  entre extranjeros que llegaron de ciudades costeras cercanas. No hay que olvidar el interés que Miguel Hernández provoca, por su obra y por su vida, tanto a  nivel nacional como internacional. Quiero decir que esa aceptación pudo ser más que por mi propia obra en sí, porque estaba directamente referida al poeta. Fue la alcaldesa de Guardamar la que quiso que también se mostraran estas obras en su municipio, y es lo que sucede ahora. Por supuesto, es la Asociación Orihuela 2010 la que se ha encargado de organizarla.

—¿Cómo se demuestra en cuadros el interés por Miguel Hernández?

—Principalmente, a través de paisajes urbanos y rurales, en los que creo que he ido recogiendo lo que de verdad existe en torno a la ciudad, con sus montañas, sus palmeras, sus huertos... Son obras que tengo ya desde hace tiempo, pero todas muy cercanas al ambiente del poeta. Está reflejada la Calle de San Juan, donde se ubican algunas casas antiguas que, posiblemente, van a permanecer poco tiempo. En esta calle está el entorno donde Miguel Hernández nació.  Por esto he querido pintar esas casas: para que, de algún modo permanezcan. Para mi tienen un encanto singular. De la calle de San Juan se fue a vivir a la Calle Arriba, de la que he pintado dos motivos que para mí son muy importantes: la cocina de la casa, que se mantiene intacta; y, luego, el dormitorio y otros motivos sobre Miguel y sus hermanos, como la parte del comedor, donde, a la entrada, se ve un retrato del poeta.

—¿Cuando empezó su admiración hacia el Miguel?


—El hecho de ser paisanos podría ser un motivo importante, porque no siempre se tiene cerca, metafóricamente hablando, a un poeta tan íntimo y desgarrado  como él. Pero es algo que siento desde hace muchos años, desde el primer momento en que oí hablar de él y de su poesía. Fue en el colegio, cuando yo tenía unos doce años. Me llamó la atención que un profesor hablara de Miguel Hernández, cuando yo no había oído su nombre en ningún sitio.

—¿Cual fue el motivo concreto de que permaneciera ese asombro infantil?

—Es que luego, conforme crecía, me fui interesando por toda su trayectoria literaria y humana; por la vida tan sufridora que llevó, diría que hasta una vida  infernal. Participé en las llamadas Pintadas de San Isidro, cuando llegaron a Orihuela pintores que realizaron unos murales en señal de protesta y en homenaje al poeta.

—¿También le nació ahí su interés por la pintura?

—Aquello fue algo nuevo para mí, pero en mi interés hacia el poeta, no en lo referente a la pintura. Fue algo más que me incitó a seguir su obra, no sólo por ser de Orihuela, sino porque, como antes he dicho, su vida siempreme ha llamado la atención, además de que me gusta mucho su poesía. La afición por la pintura, el ansia de pintar, a unos les surge cuando empiezan a tener uso de razón; a otros les llega más tarde. Amí siempreme ha gustado dibujar y plasmar lo que he tenido a mi alrededor. Y algo que también me llamó la atención, desde muy pequeña, fueron los dibujos de mi madre. Ella me pedía que le pintara animales y figuras, para que yo aprendiera. Ella dibujaba muy bien, sin haber aprendido de nadie, y sin disponer de la facilidad que ahora existe con los talleres.

—¿De qué modo se refleja en la pintura una obra literaria?

—En el caso concreto que nos ocupa, creo que en la obra literaria de Miguel Hernández se refleja el paisaje de la ciudad en la que nació y vivió, con el
amor que él expresa a través de sus versos hacia la naturaleza. Sus poesías sobre el tema rural, que él vivió muy de cerca, son muy entrañables. Lo hace como persona sencilla y muy humana. Quizá hay una parte de la sociedad que se ha sentido no sé si avergonzada o superior a las cuestiones rurales y sus gentes, pese a que le debamos muchísimo. Es una herencia a la que nunca se puede renunciar y que, por desgracia, se nos va acabando, Pues bien: este paisaje y este ambiente es el que yo he recogido en mi pintura.

—¿Parece que también siente usted una obsesión a esta temática rural y, de modo singular, a la oriolana Sierra de la Muela?

—Pues sí, porque he nacido muy cerca, además de que me llama mucho la atención la forma que tiene, con una belleza extraordinaria. He vividos sus cambios de luz, a lo largo de las diversas épocas del año, algo que me atrae muchísimo.

—¿Hay otra forma de interpretar ese mundo de Miguel Hernández con otro modo de pintar, distinto al que usted utiliza?

—Yo creo que se puede interpretar de muchas maneras distintas ami forma de pintar y a mi forma de verlo.

—¿Y por qué ese estilo suyo de corte hiperrealista, cuando ahora los artistas jóvenes utilizan otras vías muy distanciadas?

—A veces llego a pensar que estoy un poco pasada, pero me mantengo, porque soy fiel a pintar de una forma tradicional, que es lo que me va, y, sobre todo, porque respeto mucho el entorno en el que estoy inmersa. Prefiero pintar lo que conozco, antes que otras cosas que desconozco. Tampoco se entiende a veces. Es algo que te lleva y te lleva, como si te sintieras arrastrada, hasta que llegas a un punto en el que piensas que estás bien situada, que es el sitio que
te gusta y en el que mejor vas a desarrollar lo que quieres hacer.

—¿Ha intentado otros estilos?

—Sí, al principio.Mi obra era un poco abstracta, porque también me gusta la abstracción, perome defino más por la pintura figurativa.

—¿Porque es más fácil?

—Yo entiendo que todo es difícil. La pintura figurativa o realista, a la hora de la técnica, puede ser un poco más complicada.

—Pero, ¿habrá que calentarse menos la cabeza, para encontrar una idea?


—Puede ser que en un tipo de pintura haya algo más palpable, y en otro, algo más oculto, que se deja poco ver. Pero eso hay que dejar que lo descubran los demás. Al fin y al cabo son ellos quienes se atreverán a juzgarlo. Yo realizo un trabajo y que opinen los demás.

—Al margen de lo que se ve en cada cuadro, poco van a descubrir los demás.

—Desde luego, lo que contiene está muy palpable.

—¿Qué han dicho esos demás sobre su obra?

—Yo digo lo que han dicho: que no engaño.Me agradó mucho cuando un pintor, al que yo admiro muchísimo, lo decía, a mi espalda, a varias personas. También  decía que yo mostraba lo que sentía, y que era una manera muy auténtica y digna de pintar. Antonio López, el gran pintor hiperrealista, me dijo que le gustaba mucho cómo capto la luz. Pienso que también me habrán dicho cosas muy distintas.

—¿Y cree que debieran decírselas?

—Si queremos ser auténticos, sin estar de un modo constante elevados a las alturas, debemos aceptar todos los juicios, nos favorezcan más o menos. También me han dicho, cara a cara, que lo mío no está en el paisaje rural, porque un árbol es más fácil de cambiar que un edificio.Osea que me retire del paisaje rural. Esto me lo dijo otro pintor. Pero yo sigo con lo mío, y salgo a pintar, sin saber qué me voy a encontrar. Lógicamente, a veces nos cuesta un poco empezar un cuadro, hallar el encuadre preciso.

—¿Hasta que al final lo encuentra?

—¡No, qué va!Muchas veces no se vuelve con lo que se quiere, porque el paisaje o el tema no es fácil, o porque una no ha encontrado en las circunstancias precisas para desarrollar una obra. No siempre se puede resolver lo que a uno se le plantea, pese a que nos parezca algo tan al alcance de los ojos.

—Antes ha nombrado a Antonio López. ¿Ha sido su maestro o gran pintor que le ha influido?

—La influencia puede provenir de los que pintan a nuestro alrededor o de otros que ya han hecho historia, como Sorolla. Antonio López precisamente me dijo también que mi pintura era muy curiosa, que poco tenía que ver con la pintura levantina. Creo que lo importante es hacer las cosas del modo más honrado posible, se adviertan o no influencia alguna. Lo que me sucede es que yo no puedo dejar un tema, sin que él me diga que lo deje, porque ya se considera acabado.

—¿Este acabamiento debe interpretarse como auténtica satisfacción?

—Pues sí. La pintura, como decimos muchos pintores, es como mi vida.Amíme llena de satisfacción. Yo no pienso tirar la toalla sea cual sea mi situación artística, económica, moral... Si tuviera que dedicarme a trabajar en cualquier puesto laboral, no dejaría la pintura. Cogería el poco tiempo que me quedara para dedicarlo a pintar.

—¿Creo que se expresa en puro romanticismo?

—No. Si tuviera que despedirme de la pintura para mí sería terrible. Lo pasaría muy mal. Le estoy diciendo lo que siento, con la mayor sinceridad.

LA TEMÁTICA

Una luz que sorprende,como si fuera un albor

Eva Ruiz inició su formación artística en la Escuela de Bellas Artes de Orihuela. Su estilo va evolucionando y perfilando, a juicio de los críticos, basado
en la pintura de autores tan experimentados como Antonio López y Federico Chico. Incansable y prolífica, ha participado en cerca de cuarenta exposiciones de pintura, individuales y colectivas, principalmente en ciudades de la Comunidad Valenciana y en Murcia. Ha sido premiada en concursos celebrados en Navarra,  Madrid, Albacete, Murcia,Valencia, Alicante, Orihuela... Desde sus cuadros, «la temática urbana, a través de sus terrazas, se puede otear la atmósfera  límpida, la luz hermosa de sus cielos azules, con la paleta siempre de su lirismo poético. Desde esa panorámica, se puede contemplar la luz inigualable que sorprende como si fuera un albor».

LOS PREMIOS

«No son la respuesta al trabajo, pero estimulan mucho, mucho, mucho...»

Acaba de conseguir el Premio CajaMadrid, en el Certamen Europeo de Pintura Antonio López. Uno más que se suma a la respetable trayectoria artística de Eva Ruiz. Su primer galardón fue un accésit, en la edición inicial del Premio Párraga, organizado por Cajamurcia. «Para mí –afirma– supuso una alegría extraordinaria. Los premios no son una respuesta al trabajo de cada cual, pero estimulan mucho, mucho, mucho... Si no te premian, te da un poco de bajón, pero hay que pensar que un premio no es lo importante. Lo importante es el trabajo, en el que siempre se está aprendiendo. Sucede como con el reconocimiento oficial, algo que a los artistas tampoco debiera preocuparles demasiado. Sé que hay personas a quienes gusta lo que hago, que se interesan por mi pintura,  algo muy de agradecer; pero lo que he de hacer siempre es demostrar que sé hacer algo más de lo que se sabe que hago. En fin; nunca se sabe qué puede pasar,  pero creo que, dentro de la línea en la que me mantengo, hay mucho por descubrir. Me mantengo así, como soy, como aparezco en mis obras».

LA OBRA

Al aire de su vuelo

En el catálogo de la exposición de Eva Ruiz, Mariano Abad escribe: «Lejos de corrientes abstractas o informalistas, la obra de Eva Ruiz se encuadra en la  mejor tradición de la pintura figurativa; sus paisajes realizados con muy depurada técnica, plena de detallismo, que en ocasiones roza lo fotográfico, se  inscriben en la corriente del realismo que se propone la aprehensión de la realidad, que busca captar la identidad concreta de las cosas del mundo.(...). La solidez constructiva de sus cuadros, su dominio irreprochable del dibujo, de la tonalidad, del cromatismo, como corresponde a una artista de hondo y  auténtico aliento, no pretende la simple reproducción de los objetos, del paisaje que nos rodea; no es la suya una mirada que se detenga en la superficie de las cosas. Hay un ver pasivo, que queda en la mera superficie, y un ver activo, que es mirar. El arte de Eva Ruiz trasciende el mundo de las meras  impresiones; abre algo más que los ojos. Sus paisajes urbanos y rurales, bañados en una luz cambiante consiguen presentarnos como hallazgo insólito el mundo  que nos es familiar».

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