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«No tengo recuerdos antes de tocar el clarinete» PDF Imprimir E-mail
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11.02.12 - LA VERDAD

José Francisco Ferrer del Real

La naturalidad del sonido

«No tengo recuerdos antes de tocar el clarinete»

:: MARTÍNEZ BUESO

Beethoven tiene tal dimensión artística y humana, que un programa del ciclo sinfónico dedicado exclusivamente a su música es un acontecimiento de primer orden. Por ello, José Francisco Ferrer, clarinete principal de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, nos invita a un programa en el que el plato fuerte es la Sinfonía'Pastoral' del célebre compositor alemán: «En esta obra no hay una parte que destaca sobre las demás. Como clarinetista, resaltaría el solo para este instrumento del segundo movimiento. Estoy deseando interpretar este programa».

Jesús Medina es el director del concierto. Para Ferrer, la sincronización con un maestro invitado es relativamente fácil: «Es importante adaptarse durante los dos primeros ensayos a su manera de trabajar, gestos, tempo y articulación, entre otros. Los directores a los que le gusta un determinado repertorio suelen ser más detallistas y esto exige al músico más flexibilidad».

Este clarinetista insiste en que al ensayo «hay que ir con la partitura muy bien estudiada. A mí me ayuda pensar que ya estoy en el concierto desde el primer día de ensayo. Como mucho, si tengo dudas sobre cuándo respirar en un determinado solo de instrumento o en un pasaje orquestal, pruebo en los ensayos distintas opciones para estar seguro de lo que voy a hacer en el concierto».

Ferrer comienza a tocar con 8 años en Buñol (Valencia), donde la vida gira en torno a la música: «El acontecimiento cultural del año es el Concierto de Agosto con las dos bandas del pueblo, entre las que hay una clara rivalidad. Desde niño, ves pasar a los músicos por la calle, vas al concierto, tus padres te llevan a la banda y, si te gusta, te quedas».

Reconoce no tener recuerdos con anterioridad a su ingreso en 'La Artística', una de las dos agrupaciones de Buñol: «La música es todo para mí. Asocio cada cosa que me ha pasado con el hecho de tener el clarinete en mi mano, bien tocando en un concierto, bien de camino a una actuación o de vuelta de la misma, o viajando con el resto de músicos».

Henrie Adams, un padre musical

Destaca que su banda de música es de carácter 'amateur', pero tiene gran prestigio internacional y más de 25 discos grabados. «La dirige, desde hace más de 20 años, Henrie Adams. En todos los aspectos es nuestro padre musical. Era muy emotivo siendo adolescente, poder ir a Valencia y tocar en Fallas durante cuatro días, pero el momento más especial fue ganar el Certamen Internacional de Bandas de 2001 en Kerkrade (Holanda) que es el equivalente al Mundial de Fútbol».

Este clarinetista está convencido de que para llegar a profesional se necesita talento y resistencia psicológica, «especialmente cuando haces pruebas en las que has tocado bien y te envían a casa, o en los periodos donde no tienes trabajo pero debes mantenerte en forma. Hay que buscar la suerte».

A pesar de que la música clásica es de minorías, defiende que «si la orquesta de nuestra Región tuviese más apoyo, y se antepusiera a las que vienen de fuera, todo iría mejor. Además, no es muy lógico que para ver un concierto en televisión, una persona se tenga que levantar un domingo a las ocho de la mañana».

El clarinete es un instrumento de madera que hay que cuidar evitando cambios bruscos de humedad. También es muy importante disponer de una caña adecuada: «Es una asignatura pendiente en los conservatorios, ya que no enseñan a los estudiantes de música cómo se eligen, se cuidan o se retocan éstas. Una buena caña puede ayudar un poco, pero una caña mala te arruina un concierto, por muy preparado que estés y muy buen músico seas».

Ferrer no es una persona con preferencias definidas, pero «si tuviese que elegir un clarinetista sería mi maestro, el belga Walter Boeykens. Guardo en mi memoria momentos muy entrañables de cuando participé en su famoso coro de clarinetes, cuando le perseguimos unos cuarenta músicos en bicicleta con motivo de una fiesta local típica o sentados en el coche que compró en su juventud y que, 60 años más tarde, sus amigos volvieron a comprar para que, actualmente, lo conduzca por su pueblo natal».

Los proyectos inmediatos de Ferrer son la preparación de los conciertos de la Orquesta Sinfónica, la interpretación del 'Cuarteto para el fin de los tiempos' de Messiaen y, en breve, la participación en un programa de música de compositores murcianos como miembro del Stravinsky Ensemble, que visitará el Casino de Murcia.

El dramatismo de Beethoven

La Sinfonía Pastoral fue definida por su autor como una expresión de sentimientos más que una descripción de una pintura. De hecho, Beethoven asigna a cada movimiento una breve indicación suficiente para transportar nuestra imaginación a su mundo. Como decía el gran director Furtwängler, la música de Beethoven tiene las condiciones de expresar el dramatismo de la naturaleza, y lo consigue utilizando distintos temas musicales que se contraponen, permutan, viven y se desarrollan actuando entre sí. Al mismo tiempo, la música de la Pastoral es tan dulce, serena, bella e idílica que Wagner la asoció a las palabras de Jesucristo: «Hoy estarás conmigo en el paraíso».

Fidelio es la única ópera que compuso Beethoven, fascinado por los temas del amor conyugal y de la lucha contra la tiranía y la injusticia. Escucharemos la dramática obertura en Mi mayor, tonalidad que expresa la determinación de Leonora para salvar la vida de su esposo, que se encuentra en prisión injustamente.

El triple concierto para violín, violonchelo y piano en Do mayor, reúne características del concerto grosso y de la sinfonía concertante ya que los tres instrumentos dialogan con la orquesta y se reparten los temas a lo largo de la obra. Llama la atención el protagonismo que tiene el violonchelo durante el segundo movimiento.

Acepten la invitación de Beethoven: su imaginación y sus oídos saldrán premiados.

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