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Plantaciones sin suelo y eficientes al 100%
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20.02.16 - :: MARÍA JOSÉ MORENO
Plantaciones sin suelo y eficientes al 100%

Vicente Martínez, del grupo de Nutrición Vegetal del CEBAS. :: javier carrión / agm

 

Fue durante el Neolítico cuando la agricultura comenzó a practicarse en distintos lugares del mundo y se sabe que en época de la antigua Roma ya existía la idea de cultivar en áreas controladas, pero se cree que fueron los Aztecas los primeros en emplear agricultura hidropónica eficientemente. Aunque en ese periodo se cultivaba sobre una especie de balsas cubiertas con tierra que flotaban sobre el lago de Texcoco, que se convirtió después en la Ciudad de México, porque las soluciones minerales necesarias para el aporte de nutrientes en hidropónicos no fueron desarrolladas hasta el siglo XIX.

La agricultura hidropónica consiste en un método utilizado para cultivar plantas empleando disoluciones minerales en vez de suelo, es decir, las raíces reciben una solución nutritiva equilibrada disuelta en agua con todos los elementos químicos esenciales para el desarrollo de las plantas, que bien pueden crecer en una solución mineral únicamente o en un medio inerte, como arena lavada, grava o perlita, entre otras muchas. Esta técnica de cultivo sin suelo evita los impedimentos o limitaciones que representa el suelo en la agricultura convencional mediante el uso de sustratos, todo material sólido distinto a la tierra que se usa para la siembra en hidroponía como soporte para la planta y no para su alimentación. El uso de sustratos permite un control total sobre factores que afectan el desarrollo de la planta, como humedad, oxigenación y nutrición.

A pesar de que se trata de una técnica útil cuando no se dispone de suelo apto para el cultivo, de ella se derivan otras complicaciones. «Uno de los principales problemas es que parte de la solución nutricional empleada se deshecha y llega al mar o a acuíferos, que se ven así contaminados», asegura Vicente Martínez, investigador del grupo de Nutrición Vegetal del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (Cebas), adscrito al CSIC.

«Holanda fue el primer país que desarrolló una legislación que impide realizar esos vertidos y obliga a recircular las soluciones y volver a utilizar los drenajes. Solo cuando la salinidad es muy alta, les permiten tirarlos y empezar de nuevo», explica.

En base a ese ejemplo y en el marco del proyecto Life Drainuse, su equipo se une a la Facultad de Informática de la Universidad de Murcia, a la empresa Ritec S.L. de tecnología de riego y a Fecoam (Federación de Cooperativas Agrarias de la Región), encargada de la trasferencia de conocimiento entre los agricultores, para poner en marcha el desarrollo y la demostración de un prototipo que consiste en coger los drenajes, desinfectarlos, preparar una nueva solución óptima y reutilizarlos.

«Se trata - en palabras de Martínez- de convertir los sistemas de cultivo en cerrados, de modo que no se tira nada de agua, ni de fertilizantes y donde le único gasto de agua es aquella que las plantas consumen».

«El objetivo radica en demostrar que es factible en las condiciones de la agricultura regional y para ello se van a hacer una serie de ensayos en invernaderos con tomate y fibra de coco, que es el sustrato orgánico más problemático, por lo que si funciona con esto valdrá para otros sustratos», añade.

Para poder hacerlo, se valen del uso de las nuevas tecnologías, el 'internet de las cosas', las comunicaciones remotas, el control desde la nube,... Todo aplicado al sistema para que exista control remoto, sistemas inteligentes con capacidad de aprender y, por tanto, optimización de todo el proceso.

Las nuevas tecnologías permiten controlar las necesidades de las plantas en todo momento, así como el estado de la solución nutritiva (si es necesario añadir nutrientes o reducir sales, etc.), de modo que se va controlando automáticamente y se va reciclando por lo que el aprovechamiento es total. Se evita el aumento de la salinidad mediante la aplicación de agua desionizada. Una vez desarrollado el prototipo, algo para lo que disponen hasta agosto de 2018, si se demuestra útil será extrapolable a otros tipos de cultivo sin suelo como, por ejemplo, flotantes. Además, dado que es un proyecto Life, no solo se pondría en marcha en la Región de Murcia, sino que podría extenderse por el territorio europeo.