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Ondas que enganchan
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04.02.12 - MARÍA JOSÉ MORENO

Las comunicaciones sin cables ya permiten más autonomía e independencia; ahora se busca mejorar su seguridad y rendimiento

Ondas que enganchan

:: MIKEL CASAL

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Que ahora estén de moda no significa que sean un invento reciente. Hace más de un siglo que las redes inalámbricas permiten la comunicación entre dos puntos distantes, si bien es cierto que es actualmente cuando, gracias a todos los avances que se han dado en el campo de la tecnología, se han convertido en algo realmente útil, y en la última década han llegado masivamente al usuario.

El abaratamiento en su producción y la mejora de su autonomía energética destacan como los principales motivos por los que estas redes se han extendido a gran escala.

Pedro Ruiz, profesor titular del Área de Ingeniería Telemática en del Departamento de Ingeniería de la Información y las Comunicaciones de la Universidad de Murcia (UMU), señala que «hoy en día las vemos en telefonía móvil y cada vez más en el usuario final que dispone de sus propias redes WiFI por lo que, de alguna forma, lo que sí que se ha visto es un gran cambio en cuanto al esfuerzo dedicado a la investigación de las comunicaciones inalámbricas, relacionado con el hecho de que las compañías de telecomunicaciones apreciasen un nicho de mercado muy jugoso».

A partir de ahí llegaron las evoluciones cerradas para dar más capacidad a la red: «Mientras con un teléfono GSM solo se podía conversar o mandar mensajes SMS, hoy ya se tienen miniordenadores capaces de comunicarse a través de la tecnología móvil».

Aunque no todo son ventajas. El principal obstáculo de las redes de comunicaciones inalámbricas radica en su rendimiento. Todavía se consigue mayor velocidad y tasa de transferencia en una red cableada que en una inalámbrica, ya que en ésta los usuarios deben compartir un mismo espectro de onda el cual, además, empieza a escasear en bandas libres dado el éxito alcanzado por la tecnología inalámbrica.

«Se ha investigado mucho en técnicas de codificación para que aun utilizando el mismo canal, los usuarios no interfiriesen en las transmisiones de otros. Incluso así el reparto del espectro es un aspecto muy importante, por lo que se están llevando a cabo numerosas investigaciones en busca de formas ágiles de uso del mismo», tal y como explica Ruiz.

En términos de seguridad, señala el profesor que «realmente cuando se transmite por un medio compartido como el aire, en principio, cualquiera que acceda a esa onda electromagnética puede tener acceso a esa información por lo que, en la práctica, puede ser un problema; pero ya existen soluciones que permiten que las redes inalámbricas sean tan seguras como otras, y ahora no hay mucha diferencia con la seguridad en el resto de Internet. De hecho, no depende solo de la red, sino también a nivel de aplicación, de modo que la seguridad se establece entre dos dispositivos finales».

¿Cuál será el futuro?

Pedro Ruiz, como miembro del grupo de Sistemas Inteligentes y Telemática de la Universidad de Murcia dirigido por el catedrático Antonio Skarmeta y elegido Grupo de Excelencia por la Fundación Séneca, es responsable de una línea de investigación en redes inalámbricas sin infraestructura.

«Estas redes se pueden montar de forma espontánea sin necesidad de la preinstalación de antenas u otros sistemas de cobertura», detalla Ruiz. Mientras que lo habitual es que una red inalámbrica tenga un punto de acceso o estación base (router, antena) desde el que se ofrece cobertura a los usuarios, los cuales deben situarse dentro de ese rango de actuación del sistema, el Grupo de Excelencia trabaja en que los propios terminales puedan crear una red cuando sea necesario, de forma que el mensaje vaya de dispositivo a dispositivo, en un solo salto o en varios, por lo que se conocen como redes 'multihop'.

Insiste Pedro Ruiz en que «estas redes no sustituyen a otras sino que son complementarias». Indica que «sus usos son variados: desde militares que en un territorio hostil no tienen la posibilidad ni el tiempo de preinstalar sistemas de cobertura, por lo que los soldados componen una red autónoma entre sí, hasta misiones espaciales o comunicaciones vehiculares para evitar colisiones».

Uno de los últimos proyectos que han desarrollado se centra en la soluciones para comunicaciones entre vehículos, que permiten aplicaciones como la prevención de accidentes y una mejor gestión del tráfico. Actualmente trabajan en redes para la transmisión de datos tolerantes al retardo.


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