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| Referentes mundiales en la creación de técnicas ópticas |
| 28.01.12 - MARÍA JOSÉ MORENO | |||
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El laboratorio de la UMU 'vende' a multinacionales inventos revolucionarios en el diagnóstico y la cirugía de enfermedades oculares
Juan Tabernero continúa en Murcia el estudio sobre las lentes en la cirugía de cataratas que inició en Alemania. :: FRAN MANZANERA / AGM Cuando en 1994 la Universidad de Murcia puso en marcha los estudios de Óptica, José Orihuela, vicerrector de Profesorado en aquel momento, contactó con el catedrático de Óptica Pablo Artal, quien entonces trabajaba en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Madrid. Poco debió equivocarse porque solo 18 años después -un periodo muy corto cuando se habla de ciencia- el Laboratorio de Óptica que creó el profesor Artal, y que dirige desde entonces, es uno de los centros de referencia a nivel mundial. Dice Artal que lo que les diferencia del resto es que son un grupo internacional porque, en palabras suyas, «no me importa cómo sean los investigadores o de dónde procedan, quiero a gente motivada, a los mejores». En este laboratorio, que fue seleccionado por la Fundación Séneca como uno de sus Grupos de Excelencia, «se considera fundamental la transferencia de conocimiento de las universidades a la sociedad; de ahí que se considere primordial la investigación y haya creado su propia empresa 'spin-off'», en palabras de Artal. Otra de las características que les diferencia de otros grupos es que completan la investigación básica con el desarrollo de aplicaciones y tecnología; algo que no suele ser habitual pero que les permite avanzar más rápido. Y asegura Pablo Artal que tienen la suerte de contar con el apoyo de multitud de empresas privadas, interesadas por sus trabajos, entre ellas algunas de las multinacionales más importantes del mundo, lo cual se convierte en una enorme ventaja desde el punto de vista de la financiación. En Sidney Actualmente, el grupo trabaja en varias líneas de investigación. La que más se conoce es la de óptica adaptativa aplicada a la visión, que dio pie a la creación de la empresa Voptica SL: su 'spin-off'. Artal se encuentra en estos momentos en la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sidney, Australia, donde durante un año de estancia sabática colaborará en las investigaciones que el grupo realiza sobre el control de la miopía. Pretenden evaluar si existe la posibilidad de desarrollar unas lentes que en niños de entre 8 y 13 años, con propensión a desarrollar la enfermedad, podrían evitar que eso sucediera aunque, como explica el catedrático, «se ha demostrado en animales, pero no se garantiza que en humanos funcione». El acceso que tiene la institución australiana a China y el hecho de que en Asia el 90% de la población sufra miopía han sido las razones por las que Artal decidió trasladarse hasta allí para poder poner en común sus conocimientos, aunque insiste en que «es pronto para saber si se conseguirán los resultados esperados». Láseres pulsados Uno de los proyectos en los que trabaja el grupo de Artal busca revolucionar las investigaciones con muestras transparentes. Cuando los investigadores trabajan con ellas se ven obligados a fijarlas y teñirlas con el fin de poder visualizarlas con microscopios tradicionales. En biomedicina es la única manera de poder analizar las estructuras y describir su morfología. Todos esos inconvenientes desaparecen gracias a una tecnología que utiliza láseres pulsados, desarrollada por el Laboratorio de Óptica de la UMU; línea que dirige el director del Departamento de Física y miembro de dicho grupo, Juan Manuel Bueno. Este tipo de láseres, a diferencia de los convencionales, emite 'pulsos' (disparos) de luz infrarroja a una velocidad de 76 millones de veces por segundo. Y tal y como explica Bueno, «cuando la luz se concentra en tan corto espacio de tiempo (cientos de femtosegundos), toda la energía se acumula de manera muy compacta, de tal forma que la interacción luz-tejido cambia notablemente con respecto a lo que ya se conoce». En concreto, el grupo ha demostrado que los láseres pulsados permiten visualizar y analizar muestras transparentes sin necesidad de teñirlas. La base de la técnica, denominada microscopía multifotónica, radica en que «una fuente de luz infrarroja muy potente, concentrada en muy corto espacio de tiempo y en un sitio muy localizado, da lugar a fenómenos no lineales que permiten que, o bien las moléculas de la muestra, o bien la propia estructura microscópica, emita luz en la zona visible del espectro, a pesar de que el propio tejido sea transparente», apunta Bueno. Esta técnica, de la que son pioneros en España y que esperan utilizar próximamente en seres vivos, podría ser especialmente útil en el campo de la óptica visual y la oftalmología, ya que la córnea (lente fisiológica más externa del ojo) es transparente y muchas de las patologías que se producen en ella no suelen diagnosticarse hasta que producen algún síntoma en los pacientes. Es el caso del queratocono, una deformación de la córnea que, a día de hoy, una vez detectado solamente se puede frenar su avance pero no eliminarlo. La técnica de láseres de femtosegundo podría ser útil no solo para una detección precoz de dicha patología corneal antes de que aparezcan síntomas, sino que también podría ayudar tanto a entender su origen como a mejorar su seguimiento. Instrumentos Otra línea de investigación de este activo equipo es la instrumentación. En concreto, han desarrollado un aparato que permite estudiar a pacientes operados de cataratas con el fin de conocer su evolución y poder determinar parámetros objetivos que puedan ayudar a los profesionales a mejorar esta cirugía. Al frente de esta línea se encuentra Juan Tabernero, quien realizó una tesis doctoral desarrollando dicho instrumento y tras dos años en Alemania ha vuelto al Laboratorio de Óptica de la UMU gracias a un contrato 'Juan de la Cierva' para seguir avanzando en el mismo campo. Explica Tabernero que «las cataratas se producen cuando, generalmente como consecuencia de la edad, el cristalino se vuelve opaco, por lo que a quienes se someten a dicha operación, con objeto de mejorar su visión, se les vacía el cristalino y en su interior se coloca una lente intraocular artificial». Lejos de lo que muchos puedan creer, «la colocación de esta lente durante la cirugía de cataratas es un proceso manual; es decir, la lleva a cabo un cirujano sin ayuda de tecnología», añade Tabernero. Cómo se coloca la lente, si se ajusta bien al ojo o no y su inclinación y descentrado dependen de la experiencia y pericia del profesional que la realice pero, hasta ahora, no existía ningún aparato capaz de cuantificar objetivamente si la lente durante la operación había sido posicionada con éxito, o si había algo que se pudiera mejorar. El instrumento desarrollado en la UMU «permite determinar si la lente se ha colocado de manera estable o si, por el contrario, se mueve dentro del ojo del paciente, lo que puede resultar muy molesto e incluso dañino», según Tabernero, quien añade que «se utilizan pulsos de luz que impactan en la lente y generan reflejos a través de los cuales se pueden determinar aspectos como la estabilidad de la lente o su posicionamiento». Insiste en que la investigación aún está en un estadío muy básico, aunque cree que los datos que aporta el instrumento pueden ser de mucha utilidad a la hora de modernizar la operación de cataratas y ayudar a los expertos a conseguir mejores resultados minimizando los riesgos para el paciente. Actualmente solo La Arrixaca y el Hospital Hanusch de Viena, a donde llegó de la mano de su jefe de oftalmología, Oliver Findl, cuentan con esta tecnología desarrollada por el Laboratorio de Óptica de la UMU.
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